El Lago Titicaca y sus islas más místicas por libre

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Después de nuestro paso por Cusco y Machu Picchu decidíamos dirigirnos hacia Puno, la ciudad más importante de Perú, cerca de la frontera con Bolivia. A orillas del Lago Titicaca, gobierna sus aguas desde su Noroeste y es utilizado como punto de referencia en la entrada y salida del país a través del paso fronterizo entre Yunguyo y Copacabana. La ciudad de Puno se viste de cultura cada Febrero, para la celebración de la reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, Fiesta de la Virgen de la Candelaria. Esta representa la mayor manifestación cultural del país por la cantidad de símbolos y manifestaciones propias de las culturas Qechua, Aimara y Cristiana.

En este POST detallaremos nuestra experiencia en Puno, las conocidas Islas flotantes de los Uros, la Península de Capachica, una inmersión en la vida más rural y auténtica que convive con las aguas del Lago Titicaca, y la misteriosa Isla Amantaní, aislada y rodeada por una inmensa manta de agua, a 4150 m. s.n.m. en su punto más alto.

Puno y las Islas Flotantes de los Uros – Lago Titicaca

 

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Nuestra visita a Puno fue fugaz, motivada por la curiosidad que nos causaba conocer bien de cerca la Península Capachica y la isla Amantaní. La ciudad de Puno no llama la atención por su belleza arquitectónica; es más bien un reclamo turístico que acerca el viajero en el lago navegable de 8.500 km2 a más altura del mundo, 3812 m.s.n.m. En todo caso, encontramos las conocidas Islas flotantes de los Uros, un conjunto de superficies artificiales habitables construidas de Totora, una planta acuática que crece en la superficie del Lago Titicaca.

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Como Llegar a las Islas Flotantes de los Uros – Lago Titicaca

 

Desde el puerto de Puno parten cada día pequeñas embarcaciones que se aproximan a estas islas, un reclamo explotado y adaptado por completo al turismo. Desde nuestro mismo hostal, Inka Rest (no lo recomendamos), existe la posibilidad de reservar plazas en las excursiones guiadas a las islas por s / 30. La comunidad que habita las islas de la bahía de Puno forma parte de un pueblo ancestral que vivió, a diferencia de la actual, completamente ligado a los recursos del naturales que el lago les ofrecía.

Lago Titicaca

Las islas están construidas únicamente para Totora, mediante una técnica de tejido con las plantas que brotan del fondo del lago. La capa densa formada por la unión de varios bloques de Totora entrelazada es denominada Khili y tienen normalmente entre dos y tres metros de espesor; sobre ésta, hay construidas las casas del mismo material y de una sola habitación. Los bloques de Totora que forman la isla, producen gases durante su descomposición que favorecen la flotabilidad de la superficie. Sin embargo, las islas necesitan renovarse por completo cada 15 años.

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La visita a las islas flotantes de los Uros está completamente organizada. Son las mismas familias que habitan las diversas islas, quienes se organizan para recibir a los turistas escalonadamente a través de un sistema de rotación que garantiza a todas ellas, beneficiarse del turismo, y por tanto, optar por un cambio completo en el estilo de vida, protagonizado ahora por los ingresos que reciben desde el Ayuntamiento de Puno, a través de la venta de artesanía y ofreciendo pequeñas navegaciones con típicos catamaranes de Totora. Es evidente incluso, que muchas de las familias que nos reciben ni siquiera viven en las islas y las utilizan únicamente como fuente de ingresos.

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Llegando a las islas, un pequeño control para la embarcación para pagar la tarifa de mantenimiento, que ya está incluida en el precio de la excursión si ésta ha sido contratada desde un hostal. Al acercarse a una de las islas, las familias propietarias nos esperaban, con apariencia entusiasta y con la típica vestimenta de colores vivos que caracteriza esta cultura. El jefe de la familia es quien se encargaba de explicarnos todo sobre las islas y su supuesto estilo de vida.

Hasta aquí, ya pesar de saber que en el fondo todo forma parte de un reclamo turístico, nos permitía descubrir y vivir de primera mano cómo vivían las antiguas comunidades de los Uros. Una de las familias, nos permitía entrar en una de las pequeñas casas y entender que ahora, sobrevivir al lago ya no es un estilo de vida factible; la cantidad de recursos ha disminuido considerablemente por la explotación del lago y el turismo ha pasado a ser la principal.

Al finalizar, nos confundía una sensación entre decepción y empatía. La belleza del entorno y la mágica cultura que habitaba estas islas nos inundaba de pasión, pero la experiencia nos dejaba un regusto amargo que nos generaba una impresión poco auténtica de los Uros. Nos sentimos llenos en lugares verdaderos, donde compartimos y convivimos de lo que es, a toda costa, pero real. Por otra parte, empatizábamos en cierto modo su decisión, cuando la realidad nos mostraba que el progreso económico merma cada vez más las esperanzas por un entorno natural en peligro.

Península de Capachica, una región aislada que se alimenta de la riqueza del Lago Titicaca

 

Lago Titicaca

A unos 60 kilómetros de la ciudad de Puno, se alarga un saliente de tierra que se adentra en el Lago Titicaca a lo largo de unos 28 kilómetros y forma, junto con la Península de Chucuito, la gran bahía de Puno. Dentro de la Provincia de Puno, la Península Capachica está unida al resto de territorio peruano por su extremo noroeste y mantiene un estrecho vínculo con la forma de vida de las islas Amantaní y Taquile, que se encuentran a poca distancia de su extremo más distante con el resto del país. El punto más elevado en esta extensión de tierra se encuentra en la cima de la montaña Allan Pucara (4237 m.s.n.m.).

Como llegar a la Península Capachica – Lago Titicaca

 

Para llegar a la Península Capachica desde Puno, el único transporte es con combi (furgoneta). Desde la calle Jr. Lampa, cerca del Mercado Bellavista conocido por toda la población de Puno, se encuentra el llamado Paradero a Capachica. Se trata de una pequeña calle perpendicular a la calle Jr. Lampa, donde las furgonetas esperan su turno para acoger a las personas que se quieren dirigir a Capachica. El orden de salida se rige por el orden de llegada y no tienen un horario establecido; cuando la furgoneta está llena, arranca el trayecto. Desde cualquier punto de la ciudad, un mototaxi puede cobrar 2 o 3 soles y todos ellos saben del lugar en cuestión.

El trayecto en la Península Capachica transcurre más o menos rápido entre paisajes naturales que confunden el gran lago con las grandes llanuras de humedales y cultivos que caracterizan la zona. Durante los primeros 25 kilómetros la carretera está asfaltada, a diferencia del resto, que circula entre pistas de tierra más o menos arregladas para la conducción. No es una ruta turística; la mayoría de personas que quieren visitar la península o alguna de las islas, lo hacen desde Puno y a través de agencias de viajes que se encargan del transporte privado, con furgoneta o barca.

Recomendamos en todos los aspectos, llegar a la península por libre y vivir de primera mano las auténticas escenas que se producen durante el trayecto. Mientras la señora más gruesa pretende sentarse en un pequeño asiento que se sostiene pegado con cinta adhesiva, la mochila no cabe en ninguna parte más que literalmente sobre nosotros. Todo ello resulta un sin fin de colores y texturas que armonizan dentro de un estilo de vida aparentemente caótico. Las diversas paradas durante el camino desprenden mágicas imágenes de personas humildes, en su mayoría pequeños agricultores y ganaderos, que entre miradas de dureza, expresan una sutil capacidad de adaptación con calma y bondad.

Qué ver en la Península Capachica – Lago Titicaca

 

La combi nos dejaba al pequeño poblado de Capachica situado en medio de la península. A unos 10 kilómetros de es de aquí, y en el extremo sur, se encuentra el poblado de Llachón, una de las 16 pequeñas comunidades que conviven en la península. Al mismo cruce de calles donde terminaba nuestro trayecto, en medio de un pequeño mercado de fruta y verdura, otras furgonetas esperaban los pasajeros provenientes de Puno para dirigirse a los otros puntos de la península.

La mejor forma de disfrutar de este entorno es acercarse a las comunidades y recorrer caminando, los diversos caminos que bordean el lago y unen pequeños pueblos de la península. La esencia de Llachón y el entorno natural no sólo radica en sus bellos paisajes, entre pequeños cultivos y la inmensidad del Lago Titicaca, sino la suma de esta belleza única con una vivencia auténtica a través del contacto con las humildes familias que habitan la zona.

Al atardecer y por la costa oeste de la península, disfrutábamos de una mágica puesta de sol desde la casa donde nos alojábamos mientras la señora de la casa conversaba calmadamente con unas amigas vecinas de la zona. La escena nos transportaba a otro Perú, uno de los muchos y diversos países dentro de él mismo.

Dónde alojarse en la Península Capachica – Lago Titicaca

 

En la Península Capachica no hay hostales ni albergues donde alojarse. En esta extensión de tierra se ha optado por fomentar el turismo rural comunitario, que beneficia de primera mano las familias que la habitan. Desde Puno nos pusimos en contacto con una de las familias que participa en el proyecto de cooperación comunitario y nos garantizaron el alojamiento en su casa, tal como habíamos oído hablar. A lo largo de los diferentes caminos de tierra que unen los poblados, unos carteles curiosos indican el nombre de la casa y de la familia.

Entendemos que el proyecto es en beneficencia de las propias familias y alojarse con una de ellas sin intervención de ninguna agencia turística vale s./45 por persona y noche. Todas ellas tienen habilitadas habitaciones para los visitantes y proporcionan todas las comidas que ellos mismos cocinan tradicionalmente. La experiencia nos creaba cierta curiosidad y nos aportaba un beneficio mutuo entre las dos partes; sabíamos que en aquellas tierras, los recursos económicos se rigen únicamente por la pequeña agricultura y ganadería y nuestra aportación directa a las familias sería de gran ayuda para ellos. En el caso de nuestra familia, gracias al turismo rural comunitario que ofrecían, los dos hijos habían podido ir a estudiar a Puno, una oportunidad que muchos jóvenes de la zona no tienen y les permite garantizar a sus familias un futuro mejor.

Más abajo concretamos contactos de familias para alojarse en la Península Capachica.

Isla Amantaní – Lago Titicaca

 

La encontramos en el este de la Península de Capachica y al norte de la Isla Taquile, en el Lago Titicaca. La isla más grande del lago tiene casi una forma circular con una extensión total de más de 9 km2 y un diámetro aproximado de 3.5 kilómetros. Repartidas en 10 comunidades diferentes, son casi 800 familias las que habitan la preciosa isla y viven principalmente de las actividades agrícolas y ganaderas, además de los ingresos que reciben a través del turismo vivencial comunitario, la misma iniciativa en la que participan los pueblos de la península de Capachica.

La Isla Amantaní despierta una curiosidad mágica que conecta con un estilo de vida similar al de la península; pero las aguas que la rodean hace que esta sea una isla especial con una energía enriquecedora que entrelaza todos los sentidos en sus dos templos a más de 4.000 m.s.n.m. Con la vivencia familiar a flor de piel, nos dirigíamos a la isla con la esperanza de revivir sensaciones y encontrar otras nuevas, siempre dentro de la paz que nos emitía el Lago Titicaca y su gente y fuera de los tours turística organizados que llevan a la gente a una visita fugaz a la isla o cobran precios exorbitantes por una experiencia de turismo solidario en casa de una de las familias.

Cómo llegar a la Isla Amantaní – Lago Titicaca

 

En la Isla Amantaní se puede llegar desde Puno, con agencia turística o no, y como en nuestro caso, desde la Península de Capachica. Desde Llachón, subíamos justo delante de la casa donde nos alojábamos, en una de las furgonetas que hace el recorrido entre el centro y el sur de la península hasta llegar a su capital, Capachica. Podríamos decir que uno de los mejores ventajas del transporte en la península es que los pasajeros pueden bajar o subir de la furgoneta en el punto exacto donde quieren. Llegábamos después de no más de 30 minutos y preguntábamos la forma más económica para llegar a Chifrón, donde está situado el punto de embarque para el trayecto que aproximadamente cada dos horas se realiza hasta la Isla Amantaní. Desde Capachica el único transporte hasta Chifrón es el taxi, que por s./3 nos llevaba hasta el pequeño puerto, a no más de 10 minutos.

Un pequeño espigón pegado a la costa del lago representaba ser el punto de anclaje de la barca que nos transportaría a Amantaní. Al llegar, varias personas de nacionalidad peruana, esperaban pacientemente en torno a una pequeña parada improvisada de comida rápida; pescado frito y patatas hervidas era el plato principal que se servía mientras la barca se acercaba en la lejanía y la escena nos permitía descansar un rato y comer algo en aquel inhóspito pero precioso lugar. Visto desde fuera, aparentaba ser un paraje idílico donde un pequeño grupo de gente se dedicaban a comer y conversar, disfrutando de una auténtica calma en las rocas de una playa solitaria a casi 4.000 m.s.n.m. El transporte hasta la isla cuesta s. / 5 por persona y viaje.

Dónde alojarse en la Isla Amantaní – Lago Titicaca

 

Salíamos de Chifrón sin idea de cómo sería nuestra recibida en la isla pero con la convicción de que encontraríamos alguna de las familias que viven para pasar dos días en su casa y disfrutar de la vida tradicional de los isleños aportando nuestro granito de arena para a ella a través del turismo solidario. El mismo señor que conducía la barca se nos acercaba mientras navegábamos y nos preguntaba si necesitaban alguna familia donde quedarnos esa noche. Sorprendidos, respondíamos que si y con un gesto que nos emitía orgullo por su tierra y su cultura se ponía inmediatamente en contacto con una de las familias para anunciar nuestra llegada. En la comunidad isleña llamada Pueblo, muy cerca del puerto y justo en lo alto de una corta pero muy intensa subida encontrábamos la casa donde nos recibirían tímidamente y nos permitiría quedarnos en la isla.

Más abajo concretamos contactos de familias para alojarse en la Isla Amantaní.

Qué ver en la Isla Amantaní – Lago Titicaca

 

Nos despertaba la curiosidad conocer la isla a fondo desde el momento en que, desde la barca, comenzábamos a ver esta tierra y su entorno natural inigualable. Con una altura considerable y con playas de todos colores, nos llamaba un enorme deseo por saber más de aquel lugar, su gente y su historia. Sin saber prácticamente nada, nos adentrábamos en ella para conectar a ella y vivir todas las sensaciones que se desprenden. La familia que nos alojaba, nos explicaba la existencia de dos templos en el punto más alto de la isla, el monte Llacastiti a 4150 m s.n.m.

Templos Pachamama y Pachatata – Lago Titicaca

 

Después de comer, en un pequeño y tradicional comedor de la casa, sopa y una cantidad importante de verduras, nos encaminábamos dirección el punto más alto para conocer sus estrechas y empinadas caminos de piedra en un entorno donde cada paso restringía más el oxígeno que la detiene nos permitía respirar. Aproximadamente durante una hora, ascendíamos lentamente entre cultivos de patata mientras las aguas del lago nos daban una perspectiva cada vez más sorprendente de la inmensidad que representan. En cierto punto, el camino se bifurca, uno para llegar al Templo Pachatata y el otro al Templo Pachamama.

Los dos templos son centros ceremoniales de construcciones simples pero emiten una gran cantidad de energía en el punto donde se encuentran. El Templo Pachatata forma un área cuadrada rodeada por un muro de piedra con dos accesos cerrados a los visitantes en la parte oriental y occidental. El emplazamiento y las vistas nos dejaban en un estado de paz inmersa por una gran sensación de libertad y amor. Descendíamos el camino para ir a buscar el que se dirige al Templo Pachamama, también formado de piedra y con una urna enterrada que se remonta al tiempo de los Pucarás.

Los templos de la Isla Amantaní son puntos energéticos muy activos donde se celebran varias ceremonias durante el año. Entre ellas, el llamado “pago a la Pachamama” durante el mes de Enero, representa un acto de fertilidad. Como si fuera parte de una boda entre el cielo y la tierra, los isleños dan gracias a la tierra, el cielo y el cosmos, para permitir disfrutar de una buena cosecha durante el año y mantener la fertilidad de las tierras. En una isla donde no existe un solo policía, no hay perros, la gente es prácticamente vegetariana y no existen ni hoteles ni televisores, la conexión más profunda se transmite a través de la energía que los conecta con el universo. Rinden tributo a los Apus (dioses) mientras miles de hojas de coca vuelan por los aires entre miradas, risas y conocimiento. Todo se “Challa” (bendice) en Quechua, en unas ceremonias ancestrales que encarnan los espíritus de la tierra y los conectan con el cosmos.

Desde el infinito horizonte, nos presenciaba una indescriptible puesta de sol desde el punto más alto de las tierras del Lago Titicaca. Las aguas y sus colores componían sinfonías agradables que se transportaban a la velocidad del frío viento y nos acariciaba los oídos. Los últimos rayos se escondían detrás unas tierras lejanas y las nubes dibujaban texturas de colores en constante movimiento que nos regalaba uno de los mejores espectáculos de la vida.

La Isla Amantaní despierta un curioso misticismo; la enorme extensión de agua que la rodea y las tradicionales costumbres que se remontan a culturas pre Incas, la armonía de su gente y el aire puro que se respira, la energía que recorre esta mágica tierra a 4.000 m.s.n.m. y el sol que viste de color y sensaciones todo el entorno, hace de este un lugar único. La isla no deja escapar fácilmente, una auténtica experiencia en uno de los entornos más bonitos que nunca antes habíamos presenciado.

Contactos para alojamiento de turismo solidario en el Lago Titicaca

 

PENÍNSULA DE CAPACHICA:LLACHÓN:

  • Tika Wasi / Magno Cahua Mamani / Telf: 951825316 / hospedajetikawasi@yahoo.es (Llachon)
  • Santa María II / Felix Turpo Coil / Telf: 951664828 / hospedajesamary@hotmail.com (Santa María)
  • Sumaq Wasi / Juan Pelayo Humpers / Telf: 951925188 sumaqwuasi@hotmail.com (Llachon Central)

CHIFRON:

  • Turismo Rural Solidario Intiwasi / Walter Pancca Paucar / Telf: 950936611 /astursperu@yahoo.com (Chifron)

ISLA AMANTANÍ:

  • Hermenegildo Villanueva Mamani. / Comunidad Pueblo / Telf: 958094089

 

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