Llegados a Lima

lima encabezadp

Tan sólo habían sido 18 horas de viaje para aterrizar en Lima. Pisábamos por primera vez el país que meses atrás, había surgido de nuestra intuición. Estábamos preparados para descubrir qué era lo que Perú tenía para nosotros.

Nos alojábamos en casa en Jorge, un chico que habíamos conocido a través de la red social Couchsurfing. Llegando al aeropuerto, él nos esperaba. Para sorpresa nuestra, disfrutábamos de nuestra llegada con toda comodidad. Nos desplazábamos con él, en el barrio de Miraflores, a 10 minutos del centro de Lima y considerado el más turístico y cosmopolita de la ciudad. Se podía apreciar su arquitectura moderna, con grandes edificios que reemplazan las pequeñas casas que antes ocupaban la zona (donde antes vivía una familia, ahora hay un edificio de 15 plantas donde viven 90 familias; sorprendente). El barrio ofrece todas la comodidades de las que un europeo o americano podría, pero no quiere prescindir. A pesar de ser una zona “acomodada” de la ciudad, la imagen que al menos a nosotros nos dejó, fue un triste y aburrida vida rutinaria de la gente que habita. Grandes empresas peruanas y multinacionales que ofrecen un sueldo tentador, para aquellos que buscan la seguridad y la felicidad en adquirir la mejor vivienda, y así, seguir trabajando para pagar los gastos. En nuestra opinión, atrapados en el círculo de la falsa felicidad. Se percibe la energía cuando conscientemente nos fijamos en el ritmo que late por las grandes avenidas, la atmósfera diariamente gris y las caras permanentemente dormidas de las personas que transitan.

Nos quedábamos en Lima durante 3 días. Tiempo suficiente para visitar el centro histórico y el barrio de Miraflores; una comida tradicional en el mercado del barrio y una caminata por el acantilado de la Costa Verde. Afortunadamente, Jorge nos contaba todo lo que necesitábamos saber para empezar a conocer de la cultura peruana, como decidir y organizar nuestro siguiente destino y el desayuno de los domingos en Lima, Tamales *.

Podríamos decir que la capital del país soñado no nos despertó demasiado interés. Sin embargo, no era tan la energía negativa que emitía, como para poder hacer tambalear la ilusión que recorría nuestros corazones en el inicio de esta gran aventura. En nuestra conciencia presente, tenemos la capacidad de sentir que lo que está pasando y las condiciones con las que nuestro entorno nos recibe, resultan ser siempre las perfectas para vivir y experimentarnos entre, y nosotros mismos. No hay motivo por el cual no aceptar lo que nos rodea. Sabemos que todo está perfectamente creado para hacer de cada instante la oportunidad de vivir y crecer juntos.

  • Tamales: Pasta hecha con harina de maíz, ajo, pasta de ají, aceitunas, cebolla, sal y pimienta; rellena de pollo y huevo duro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *